Todo el proceso de separación, divorcio y custodia se hace mediante un convenio regulador de mutuo acuerdo por las partes, es decir, que tanto Maria José como su ex marido estuvieron de acuerdo en lo pactado.
Sin embargo la pesadilla comienza, cuando paralelamente al proceso valenciano, el norteamericano solicita la custodia de su hija en un tribunal de Nueva York, que se pronunciará a favor del padre, sentenciando que la custodia es de él, y exigiendo a la madre, que se ha presentado de buena voluntad a la vista, que la niña pise suelo de EEUU en diez días, porque si no cumple, la enviará a la cárcel. Por más que la letrada valenciana arguye que la niña tiene retenido el pasaporte por orden del tribunal valenciano, el juez Edward V. Torack, se reafirma en su sentencia y, además, retira el pasaporte a la española.
Conflictos entre Cortes vs. Derechos Fundamentales
Obviamente existe un conflicto entre leyes y tribunales, pero mientras tanto, se están vulnerando los derechos de una menor, en virtud del Convenio que España (BOE 210 01/09/1984)tiene suscrito con
Tan en boga que están los derechos fundamentales, pero ¿se respetan a la hora de la verdad? En este caso no lo parece. ¿Dónde está el aparato diplomático, el Sr. Matutes, el embajador y toda la retahíla de personas que han de ordenar este caso?
Según
En España ya vamos asumiendo que en Norteamérica buena parte de la población no sabe situarnos en una bola del mundo, o que nos consideran un país tercermundista, o que estamos ubicados al lado de Brasil y somos la potencia de América Latina.
En cuanto al ‘amoroso’ padre que reclamó a la pequeña no se sabe mucho de él, porque al parecer tenía tres identidades diferentes ¿con cuál le habrá dado su señoría Torak la tutela de la niña? o ¿por qué todo un señor con carrera de la judicatura es capaz de no preguntarse por qué el padre X es tres en uno?
Al margen de esta cuestión, que suena a mofa, a ver si empiezan a coger aviones los políticos, abogados y jueces a los que toca defender a dos ciudadanas españolas, y a visitar despachos aunque no haya una foto que mostrar a la prensa. Y no se trata de que la veleta de Estados Unidos no se someta a

